Primeras impresiones de Latinos viviendo en Washington.

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Antes de mudarnos al estado de Washington muchos de nosotros nos preguntabamos, ¿cómo la estarían pasando otros Latinos?, nos llegabamos a imaginar las tantas impresiones que íbamos a tener, y ya luego con el tiempo de vivir aquí, muchos de nosotros hemos compartido nuestras anécdotas agradables y desagradables. Aquí tienes un par de respuestas de algunos de nuestros entrevistados en Latina Seattle cuando les preguntamos ¿Qué anécdota recuerdas de tus primeras impresiones viviendo aquí?

Laura Evelia: “Recuerdo que una de mis primeras impresiones al llegar a este estado fue que a donde quiera que yo volteara había algo verde, árboles, arbustos, flores, pasto, etc. Me encantó. Me enamoré de toda la vegetación que abunda en este estado. Recuerdo manejar por la autopista I-5 y gran parte del camino, fuera del centro, hay árboles en toda la orilla, algo que no ves en la ciudad de México.”

Fresia Valdivia: “Cuando asistía a una entidad llamada ‘Consejo’, participé en una clase gratuita de pintura en cerámica. Allí conocí a personas hispanohablantes y recibí tanto apoyo psicológico y de salud que me motivó a seguir buscando opciones y conocer más lugares.”

Claudia Severino: “Algo que siempre recuerdo es que si me cerraban alguna puerta allí seguía y aunque no entendiera nada, pues yo no lo demostraba.”

Daniel García: “SIEMPRE llueve en Seattle…. ha ha ha, mentira, realmente no llueve tanto”.

Amaranta Ibarra: “Hay muchas, mmm.. el poder tener una ID falsa para entrar a los bares y ver a grupos de rock o garage que nunca me imaginé verlos cuando viví en mis años tiernos en México.”

Francisco Díaz: “Tuve que aprender a cocinar y a dedicarme a algunas cosas que no hacía en mi país, pero nunca fue algo de lo que pueda sentirme avergonzado y además lo disfruté ampliamente. Te cuento que cumplí el sueño de aprender a tocar el sax!”

Gisselle Pichardo: “Mi primer accidente de carro. Por suerte manejaba sola, pero tenía apenas un par de meses de haber llegado de la República Dominicana y me encontraba de camino a casa de una amiga que vivía en Kent (yo manejé desde Bellevue). Fue un choque doble, estaba en pánico, pero de alguna manera reaccioné e hice lo que tenía que hacer, pero es el impacto del momento, el haber tenido que resolver sola porque mi esposo estaba en la casa con mis hijas y no tenía otro vehículo para movilizarse. En fin, uno de esos días que empiezan bien y terminan justo como no esperabas, pero creo que son precisamente esos incidentes los que te hacen fuerte y te dejan las mejores enseñanzas de vida.”


Y tú apreciado lector cuéntanos tus propias impresiones de tus primeras vivencias en el estado de Washington.

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