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Lo que nadie te dice sobre la salud mental en la experiencia migratoria

Cómo manejar el estrés, la nostalgia y la soledad sin que te lo cuenten en las charlas oficiales. Tu vida como inmigrante.

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Migrar es mucho más que empacar maletas y aprender nuevas rutas. Es también un viaje emocional profundo, lleno de retos invisibles. Aunque los talleres de integración que suelen darse en algunas organizaciones, las oficinas de servicios sociales y las redes de apoyo intentan preparar a quienes llegan a un nuevo país, hay aspectos del proceso que rara vez se mencionan. Especialmente cuando se trata de la salud mental.

El silencio emocional de muchos inmigrantes

Algo que hemos comprendido desde hace un par de décadas, es que lo sinmigrantes llegamos con sueños grandes, energía renovada y la esperanza de un nuevo comienzo para darle un vuelco positivo a nuestra vida. Pero con el paso de los días, es cierto que comienzan a aparecer emociones inesperadas –y con las que en ocasiones no sabemos qué hacer: el cansancio emocional de no entender un sistema nuevo, la presión de enviar dinero a casa luego de tener un trabajo estable, el miedo a no lograrlo y tener que regresar en peores condiciones, o simplemente, la tristeza de no tener cerca a quienes más queremos y quienes eran nuestra fuerza y apoyo para seguir adelante.

Lo esencial que deseamos comprendas en este artículo es que estas emociones son normales, y muchas veces se viven en silencio por vergüenza, orgullo o porque, como decimos algunos ,»no hay tiempo para altibajos, hay que seguir adelante». La salud mental, sin embargo, no espera. Se manifiesta en el cuerpo, en el sueño, en la energía diaria y en las relaciones.

Lo que no aparece en los folletos oficiales

Nadie te dice que te puedes llegar a sentir solo incluso con años ya radicado en tu nueva ciudad, sin importar cuanta gente te rodea. Que el idioma no solo es una barrera para el trabajo, sino también para expresar tus sentimientos; ya que socializar para compenetrarnos con otras almas no es tán fácil. Que puedes tener un empleo estable y aún así sentir que algo dentro no está bien. Y que, a veces, hasta te sientes culpable por extrañar tu tierra, porque se suponía que te íba a ir de maravilla por las oportunidades que se te iban a presentar.

Y respecto a este tema tan emocional, necesitas también entender que los recursos existen, claro que sí. Pero no siempre son fáciles de encontrar, o se consiguen tan pronto como quieres, y no todos se sienten cómodos pidiendo ayuda en un idioma que apenas dominan. Además, y este es un factor tan intenso en muchas culturas, el estigma sobre la salud mental sigue siendo fuerte en muchas comunidades; con frecuencia, personas de una misma nacionalidad no se dan el apoyo emocional y mental que fuese ideal para alivianar las tensiones y el estrés que emigrar acarrea.

Pequeños pasos que hacen la diferencia

No hace falta esperar a “tocar fondo”, como se suele escuchar decir, para atender que tu bienestar emocional importa. Aquí te compartimos algunas prácticas reales que otros inmigrantes han compartido y de las que solemos hablar en entrevistas con tantos conocidos:

  • Habla con alguien que entienda tu proceso. Puede ser un amigo (local o virtual), un mentor o un terapeuta que hable tu idioma. A veces, solo decir en voz alta lo que sientes ya es liberador.
  • Crea una rutina de autocuidado. Aunque trabajes muchas horas, date pequeños momentos: sal a caminar sin prisa, escuchar música que te conecte con tu tierra, escribir un diario, meditar, hacer nuevas conexiones, explorar tu localidad.
  • Reconecta con tu cultura. Iintenta cocinar tus platos favoritos, bailar tu música, ver películas en tu idioma porque se ha confirmado que esto ayuda a mantener tu identidad y sentirte más fuerte desde el valor y aprecio de tus memorias.
  • Busca grupos o actividades locales. Hay organizaciones en Seattle, y en todo el estado de Washington, en caso de que estés en estas regiones, que ofrecen espacios seguros para compartir experiencias, practicar inglés o simplemente no sentirse solo.

Organizaciones que sugerimos tener entre tus contactos

Mantén esto presente: estar bien también es parte del proceso migratorio

Cuidar tu salud mental no te hace débil, te hace humano. Y en el proceso migratorio, una experiencia en donde se renace en muchos sentidos, es importante darte permiso para sentir, procesar, revivir y sanar.

No estás solo, y aunque tu camino es único, hay miles de personas en tu localidad y en todo el mundo que han pasado, de una u otra manera, por lo mismo. Buscar apoyo a través de la cercanía de otros, hablar de los temas que te inquietan y tomarte en serio vivir y sentir tus emociones es también una forma poderosa de avanzar, y que muchos quienes te escuchen podrán comprender. Si algo que seguimos aprendiendo de tantas experiencias migratorias, es que nada de estas vivencias son para sentirnos avergonzados, y que mientras más comprendemos el porqué experimentamos las cosas como las vivimos, más entender y conocemos nuestro valor en cada espacio y aprecio de cada oportunidad.

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