Todos hemos escuchado cientos de consejos típicos sobre emprendimiento y determinación en los negocios: ¨trabaja duro¨, ¨sé perseverante¨, ¨nunca te rindas¨, y muchos más. Sin embargo, hay frases que terminan siendo verdades más profundas que rara vez aparecen en los libros de negocios o surgen en conversaciones con otros emprendedores, verdades sobre cómo mantener tu integridad mientras construyes algo que realmente valga la pena.
Entre esas expresiones, queremos compartite las siguientes con las cuales nosotros nos hemos sentido identificados:
1. Decir «no» es tan importante como decir «sí»
Suena evidente pero aquí está la paradoja que nadie te cuenta al principio: cada vez que dices «sí» a algo que no te convence, le estás diciendo «no» a algo que tus negocios y proyectos necesitan o que podría cambiar tu vida personal y profesional. Mantener tu dignidad significa rechazar proyectos, clientes o socios que no respetan tus valores o tu tiempo. Conoce claramente tus valores y qué te guía en la vida. Expresar un «no» firme hoy te puede ahorrar literalmente años de frustración mañana y deudas con intereses muy altos. Y sí, al principio da miedo rechazar las oportunidades que se te presentan, pero con el tiempo descubrirás que los mejores clientes muchas veces son los que llegan después de que empiezas a valorarte.
2. Tus precios reflejan tu valor propio
Algo que hemos escuchado a varios emprendedores repetir claramente: ´cobrar menos de lo que vales no es humildad ni estrategia´, es, entre tantas cosas, falta de respeto hacia ti mismo. Cuando pones o cotizas a precios que te hacen sentir incómodo o resentido, ese sentimiento tiende a contaminar o afectar todo tu proyecto. La gente que realmente te valora pagará tus tarifas justas sin regatear, o a través de neogiaciones con las que estarás de acuerdo. Las personas que tienden a discutir cada céntimo de lo que cobras probablemente tampoco respetarán tu tiempo, tus límites o tu trabajo. Y de eso, ¡vaya que hemos escuchado experiencias!
3. Los límites no son muros, son puertas con llaves
No todo el mundo respetará tu trabaja y te lo dirán por muchísimas razones. Establecer límites claros desde el inicio no te hace difícil de trabajar, te hace profesional. Es la diferencia entre decir , por ejemplo, «solo respondo emails de 9am a 6pm» y estar disponible las 24 horas del día con el estómago en un nudo entre hambre y molestias. Los clientes ideales no solo respetan los límites que estableces, los agradecen porque les das certeza de quién eres y cómo trabajas. Saben cuándo esperarte, cómo comunicarse contigo y qué pueden pedirte. La ambigüedad genera ansiedad para todos, y en muchos casos, trabajos mal hechos.
4. El fracaso con dignidad vale más que el éxito sin principios
En este punto muchas personas entrarán en desacuerdo, y se vale su punto de vista. Esta es dura, pero creemos crucial: muchas personas en negocios preferimos quebrar haciendo las cosas correctamente que prosperar pisoteando a otros. Hemos visto empresas exitosas desmoronarse porque construyeron sobre mentiras, abusos y agresiones. Y hemos visto proyectos que muchos pensaban eran «fracasados» abrir puertas increíbles porque la gente recordaba la integridad de sus fundadores. Así que aquí algo que queremos consideres y reflexiones: tu reputación es tu activo más valioso y no tiene precio de mercado hasta que la pierdes.
5. No necesitas explicar tus decisiones a todo el mundo
Actuar con dignidad significa tomar decisiones conscientes y luego no justificarte ante cada persona que no las entiende. Profesionales y expertos en el área de las comunicaicones comentan constantemente que no le debemos explicaciones detalladas a cualquier persona que se sienta con el derecho de pedirlas. No le debes explicaxiones a tu cuñado sobre por qué dejaste un trabajo estable, por qué cambias tu estilo de vida, ni a ese compañero de la universidad sobre tus deciones e ideas de negocio. Pero algo sí es importante: las personas valiosas en tu vida merecen tu transparencia y clara comunicación; el resto solo necesita saber que estás bien y que sabes lo que haces.
6. La competencia no es tu enemigo, la falta de autenticidad sí
En una de las entrevistas que le realizamos a una amiga contadora, ella nos dijo algo que siempre recordaremos: ¨la competencia no es enemigo, y de hecho, si lo detallas bien, no tenemos competencia¨. Y es una frase muy tentadora porque nos hace mirar fuera de nosotros, mirar lo que hacen otros en la misma industria donde estamos e intentar replicarlo a nuestro estilo y mejorarlo con diferentes procesos. Y aunque resaltamos ¨replicar¨, aquí te dejamos el secreto de hacerlo bien: en lugar de copiar a otros tal cual, enfócate en ser auténticamente tú. Muchos estamos seguros que la originalidad siempre encuentra su mercado porque hay personas buscando exactamente lo que solo tú puedes ofrecerles. Tu voz única, tu perspectiva particular, tu manera de hacer las cosas, tu forma de mostrar cultura, es lo que poco a poco te diferencia de los demás.
7. Pedir ayuda es señal de fortaleza, no de debilidad
Pedir ayuda no es fácil, y estos últimos años ha sido un tema tan lindo en tantas conferencias, talleres y eventos a los que hemos asistino. Y fíjate lo que logramos comprender: Los líderes dignos de empresas poderosas reconocen sus limitaciones, y aún teniendo de todo (según creemos) buscan apoyo cuando lo necesitan. Nos hacen ver que no saben de todo y no pretenden saberlo. Esa vulnerabilidad, que muchos especialistas consideran inteligente, genera más confianza que cualquier fachada y falsa imagen de perfección. Así que mantén presente en tus momentos más intensos que cuando admitas que necesitas ayuda con las finanzas o que no entiendes de marketing digital, o que estás luchando con emociones e incertidumbres, abres la puerta a conexiones reales y soluciones verdaderas. Algunos podrán llegar a creerte más débil de lo que pensaban, otros te verán de una manera mucho más especial de como te percibían y eso les agradará de ti.
8. Tu equipo refleja tus valores
Algo que hemos comprendido y de lo que nos mantenemos alertas y cuidadosos en cualquier proyecto, trabajo o colaboración, es el efecto del comportamiento y comunicación de cada persona con las que nos relacionamos en nuestro día a día. Si toleras comportamientos que van contra tus principios, valore y planes, en tu equipo, no importa cuán talentosa/o sea esa persona, estás comprometiendo la dignidad, honra, responsabilidad, crecimiento de todo tu proyecto. Como se suele escuchar decir a veces: ¨Una manzana podrida termina pudriendo todo el barril¨. Los equipos pequeños con valores, visiones, ideas y roles claros y alineados logran más que equipos grandes llenos de conflictos internos de cualquier tipo. Hemos compartido respecto al tema de la toxicidad y seguimos creyendo que, con frecuencia, despedir a alguien tóxico es el mejor favor que le podemos hacer a nuestros negocios, proyectos y visiones de vida.
9. El dinero fácil casi siempre viene con un costo oculto
Esa invitación a ¨una oportunidad que no te llegará dos veces¨, a una inversión que te parece demasiado buena para ser verdad, ese cliente que te ofrece el doble del pago pero quiere todo para ayer, ese socio que te promete contactos increíbles a cambio de «solo» el 50% de tu empresa, etc., hay que verlas como armas de doble filo en ocasiones. Las oportunidades que parecen demasiado buenas usualmente requieren que comprometas algo importante que no recuperarás o te costarán dolores: tu tiempo, tus valores, tus relaciones o tu paz mental. No todo lo que brilla es oro y tampoco todo crecimiento es crecimiento sano.
10. Tu legado se construye en las pequeñas decisiones diarias
Somos decisiones todos los días. Y en este tema estamos muy de acuerdo: la dignidad no se mide en los grandes momentos que todos ven. Se mide en cómo responderás ese email difícil cuando estás frustrado/a, en cómo manejarás esa conversación incómoda con un empleado, en esas decisiones que nadie más presencia pero que no puedes evitar. Dicen algunos que el legado se sigue construyendo en la honestidad, en la generosidad cuando nadie está mirando, en mantener tus estándares cuando estás cansado/a y lo harías una y otra vez porque sabes que es lo correcto.
Gracias a entrevistados con quienes nos hemos reunidos, comprendemos muy bien que llevar un proyecto o negocio con dignidad no es un camino siempre fácil ni mucho menos el más rápido. En una conversación hace ya un par de años, María Ortíz, una de nuestras emprendedoras latinas entrevistadas nos dijo algo como que no andaba necesariamente buscando que su negocio la hiciera millonaria, y menos de la noche a la mañana, porque estaba feliz teniendo su propio trabajo y estar más cerca de su familia. «Me da mucho orgullo todo lo que vendo, principalmente los accesorios porque algunos de ellos los diseño y los hago yo misma… Y es emocionante el andar manejando el bus y que la gente me reconozca y se acerque a saludarme», nos dijo. Este negocio le permite dormir bien por las noches sabiendo que hace algo que realmente disfruta y es digno. ¿Y sabes qué es cierto? Al final del día, o al final de cuentas mensuales, eso es lo único que a muchos importa.
