Vivir en el estado de Washington, en esta región hermosa en el Pacific Northwest, es aprender a convivir todos los días con la naturaleza, incluso cuando no siempre somos conscientes de ello. Salir a una simple caminata es darnos cuenta de cómo los árboles altos están cubiertos de musgo, la lluvia suave no necesariamente es eterna, los senderos verdes que atraviesan la ciudad y los parques que se convierten en refugios cotidianos forman parte del paisaje emocional de todos quienes vivimos acá. Y en este contexto, queremos compartírtelo hoy, hay una actividad que se está haciendo cada vez más popular en varias ciudades: El nature journaling como una práctica sencilla, accesible y profundamente transformadora para jóvenes y adultos.
El nature journaling, o como diríamos en español el diario de la naturaleza, es el hábito de observar el entorno natural donde uno radica y registrarlo en un cuaderno a través de palabras, dibujos, símbolos o reflexiones personales. No se trata de buscar hacerlo “bonito” ni perfecto, sino auténtico, relajado, muy tuyo. Y aquí en Washington hay algunos lugares que te encantará conocer para poner en práctica esto de detenerte un momento a mirar con más atención y a reconectar contigo mismo/a y con el lugar que habitas.
Con Bellevue Botanical Garden Society puedes disfrutar gratuitamente de esta actividad el primer sábado de cada mes, en sesiones para jóvenes o para adultos, en donde lo único que te piden es un cuaderno y algo con que escribir. Aunque ellos no requieren que te registres, agradecerán que los hagas a través de su página web ya que les facilita su planificación y servicio.
Llevar este diario es una práctica que se adapta a nuestra vida diaria
Para muchas familias, incluso latinas e hispanas, en Seattle y otras ciudades del estado, el tiempo suele estar repartido entre trabajo, estudios, crianza y múltiples responsabilidades. Haciendo que el nature journaling –que no exige largos viajes ni equipos especiales– sea algo valioso que considerar. Puedes comenzar en un parque del vecindario, en un sendero urbano, en el patio trasero de tu residencia, observando un árbol desde la ventana de tu cuarto, o incluso participando en actividad de grupo.
Washington State nos ofrece escenarios ideales: en las distintas estaciones del año está repleto de parques preciosos como Green Lake, Seward Park o Discovery Park en Seattle; senderos relajantes en Bellevue, Tacoma o Everett; o pequeñas reservas naturales escondidas entre barrios y comunicades pequeñas. Cada uno de estos rincones termina conviertiéndose en lugar donde el cuaderno se abre y la observación comienza a asombrarnos.
Es para los jóvenes aprender, expresar y sentirse parte del todo
En niños y adolescentes, según han compartido especialistas en áreas de la salud integral, el nature journaling es una herramienta poderosa de aprendizaje y expresión. Les ayuda a desarrollar curiosidad, paciencia y capacidad de observación, habilidades que muchas veces quedan relegadas en un mundo dominado por las pantallas a las cuales parece que no podemos ya limitar.
Y quienes han dirigido este tipo de actividades al aire libre, suelen compartir cuán maravilloso es ver la transformación de un joven luego de haberse se sentado a observar una hoja, una ave o el movimiento del agua, y comienza a preguntar y entender cosas como por ejemplo: ¿Por qué cambian los colores? ¿Qué sonidos se escuchan hoy? ¿Cómo se siente el aire?, etc., logrando con ello tener un aprendizaje muy vivo, conectado con el entorno y con sus emociones.
Para nosotros como familias latinas e hispanas, esta práctica también se convierte en uno de los tantos puentes intergeneracional. Porque padres, madres, abuelos y jóvenes pueden compartir el mismo espacio, ese momento, cada uno con su cuaderno, dialogando sobre lo que ven y sienten. Sin importar siquiera el nivel de inglés, de español, de dibujo o de escritura: la naturaleza habla todos los idiomas. Y es reconfortante saberlo y enseñarlo.
Es para los adultos tomar una pausa necesaria
Y los adultos no nos quedamos por fuera, el nature journaling es una invitación a bajar el ritmo. Aquí donde el clima puede influir en nuestro ánimo y donde muchas personas migrantes enfrentan procesos de adaptación constantes, escribir o dibujar en contacto con la naturaleza se convierte en un acto de autocuidado.
Somos afortunados hoy en día de contar con grupos de mujeres latinas en el PNW que han creado eventos o programas que incluyen esta práctica en un espacio propio, relajado, con o sin música, donde reflexionar, liberar tensiones, reconectar con su creatividad y conversar gratamente es lo que las reconecta por largas temporadas. Así que es muy probable que notes que sus cuadernos están llenos de líneas de cambios, de nostalgias, de sueños, de gratitud, de travesuras.
A la lluvia, tan característica de estas regiones, dejamos de verla como un obstáculo, y convertimos en ese elemento perfecto para un lindo ritual: Escribimos o dibujamos dejando algunas gotas en las páginas, mirando todo bajo tonos grises y verdes, oliendo generalmente a tierra mojada. Todo eso que se siente, se dibuja.
Y la idea no es tratar de ser artista de buenas a primeras
No se requiere talento artístico ni habilidades especiales para llevar un diario de la naturaleza. Un dibujo simple, una frase corta, una lista de colores, tonos de pinturas variadas, o una pregunta claramente escrita en las orillas de tu hoja de cuaderno es lo que importa de ese momento. El valor está en el proceso, no en el resultado.
En muchos talleres comunitarios y encuentros informales a lo largo del PNW, creemos se repite la misma idea: Tu cuaderno no es necesariamente para mostrar, es para acompañarte. Esta actividad es tu espacio personal, imperfecto, único y honesto contigo mismo/a.
Comunidad, identidad y pertenencia
En Latina Seattle creemos y nos enfocamos en el poder de la conexión. Nos encanta cada vez que artistas y profesionales nos escriben para hacer nos saber de sus talleres creativos, entre ellos el nature journaling, porque fortalece el sentido de comunidad y pertenencia. Y poco a poco, en cada uno de estos talleres, vamos definiendo cómo el lugar donde vivimos deja de ser solo un punto en el mapa o de referencia en nuestras conversaciones y se convierte en el hogar que ahora nos abriga mejor.
Esta práctica suele estar integrada en caminatas comunitarias, encuentros familiares, actividades educativas y espacios culturales. Es una forma de acercar tanto a jóvenes como a adultos a la naturaleza desde una mirada inclusiva, respetuosa, consciente y honrada.
Cómo puedes empezar tú también a realizarlo
Comenzar es simple: Coje un cuaderno, un lápiz y dispón de tu tiempo a observar. No sigas ninguna regla estricta específica ni tiempos definidos –ve a tu ritmo; puedes hacerlo en cinco minutos o una hora. Lo importante es que estés realmente presente haciéndolo. Viviéndolo.
La naturaleza de nuestro estado permite que cada paseo, cada parque, cada árbol tenga algo que decirte si te detienes a tan solo escuchar.
Actividades como éstas son una forma de cuidar todos de nuestra salud mental, nuestra creatividad y nuestra identidad -reforzando con ello nuestra educación y cultura.
Que tengas un gran día.
