Cuéntanos: ¿Cómo ha sido para tí adaptarte a la vida en Seattle o Washington?

Cuéntanos: ¿Cómo ha sido para tí adaptarte a la vida en Seattle o Washington?

¿Qué tan duro, complicado o fácil es adaptarse a la vida y rutina de estas ciudades en EEUU? Tal vez no creerías, pero, algunos de nosotros nos llegamos a cuestionar si realmente podríamos hacer vida próspera aquí.

Comparte este artículo 😉

Algo muy común que todos los inmigrantes, o nuevos residentes latinos de habla hispana en Seattle o en cualquier lugar de Washington nos solemos preguntar es sobre ¿qué tan difícil, complicado o fácil es adaptarse a la vida y rutina de esta ciudad? Incluso nos llegamos a cuestionar si realmente podremos hacer vida próspera aquí.

Para muchos de nosotros, cuando somos abordados por personas que nos preguntan sobre el estilo de vida en esta parte de los Estados Unidos – estamos en el noroeste-, realmente es un placer poder compartir experiencias muy personales que reflejan la diversidad en el modo de adaptación de cada uno pero que a la vez nos une como familias de inmigrantes.

Todos pasamos por mucho en común cuando mostramos las cosas que dejamos atrás para emigrar y los sentimientos que albergamos cuando llegamos a estas tierras – a este lugar que será nuestro nuevo hogar.

Todos pasamos por mucho en común cuando mostramos las cosas que dejamos atrás para emigrar y los sentimientos que albergamos cuando llegamos a estas tierras.

A muchas personas aún les brillan los ojos cada vez que se remontan a esos momentos, y es probable que te llegues a encontrar a algunos que más de una vez harán que se te arrugue el corazón de nostalgia.

Cada uno de nosotros experimenta un proceso de integración y adaptación a esta cultura y estilo de vida tan mezclado en estas regiones, totalmente diferente. Cada persona con sus propias habilidades, con su mentalidad audáz, con su creatividad, con sus creencias e incluso con mucha cautela podrá fácilmente hacerte ver un poco de lo que significaría mudarte aquí y cómo podrías llegar a ser tratado en estos lugares.

Cada historia se escribe con un nuevo lápiz. Y algo que cada inmigrante deja ver claramente en sus historias es que nunca es tarde para comenzar a vivir una vida con inicios mejores.

Deseo, personalmente, que este artículo pueda propiciar conversaciones entre muchos de nosotros y en donde podamos compartir de todo aquello que ha significado el adaptarse a una nueva vida fuera de nuestra tierra natal.

¿Qué pudo haber sido para tí lo más difícil de vivir aquí?, ¿cuál ha sido tu impresión más agradable sobre estas tierras y su gente? – son tantas preguntas que tenemos y que realmente nos intrigan, y tal vez a muchos de ustedes que nos lean también. Eres bienvenido a participar con tus comentarios cuando gustes.

Y siendo que la intención es que compartamos todos un poquito de este diario vivir, lo haré yo primero, y te abro la invitación para que compartas sobre tu historia cuando desees. No olvidemos que nuestras palabras, vivencias y experiencias tienden a ser valiosas para muchas otras personas, además de que conforman parte de la riqueza cultura con la que nos identificamos.

Tres cosas o experiencias que realmente recuerdo mucho de mis primeros meses viviendo en Seattle.

1- Me impresionó mucho esta ciudad. Me pareció preciosa en las noches; era tan brillante y su cielo estaba muy despejado esos días. No estaba acostumbrada a ver tantas edificaciones con sus oficinas tan iluminadas aún cuando ya no había gente trabajando a altas horas de la noche. Te admito que llegué a pensar sobre el excesivo consumo de electricidad en estas regiones. Recuerdo ver la ciudad desde lo alto de una colina y la comparé con un pesebre muy grande e impecable pero con poca gente en la calle. ¡Imagínate! era finales del otoño y yo me preguntaba, «¿Pero dónde se mete la gente?».

2- Me tomó un par de meses sentirme cómoda saliendo sola. Aproximadamente a los 3 meses de vivir aquí ya salía sola supuestamente de compras y hacer otros quehaceres.

Y un día que fui a Safeway (una cadena de supermercados muy conocida acá) queriendo comprar pescado, y el vendedor diciendo que no me entendía mi inglés me hizo repetirle 3 veces lo que yo decía -ya un poco apenada de que la gente me miraba y esperaba por mi, desistí y me fuí-. Pero en el camino a la salida una mujer estadounidense que se encontraba allí me tomó de la mano y le dijo al vendedor -algo como-: «Escuchamos muy bien lo que ella quiere. Dale su pieza de pescado».

De esta experiencia, les aconsejo que no subestimen su capacidad de comunicarse aunque sientan que se les dificulta hablar fluidamente. Nuestro cerebro suele entender mucho más de lo que creemos y con frecuencia son nuestros miedos los que nos paralizan haciéndonos creer que no nos entienden. A un ritmo pausado y con palabras simples y básicas, más de uno se puede dar a entender clarito.

3- Intenté conocer y absorver de mi alrededor lo más que pude en corto tiempo. Durante mis primeros 6 meses viviendo en el estado de Washington conocí tanto y disfruté bastante de lo que su naturaleza, sus pueblos y sus ciudades ofrecen, que creo que es mucho más de lo que hice luego en mi primera década radicada aquí.

¡En Washington hay tanto que ver! Es tanto lo que su naturaleza y su mezcla cultural y gastronómica ofrecen que realmente es el estado ideal para muchas personas. En sus cuatro estaciones, su gente y el ambiente lucen y se comportan totalmente diferentes.

Cada estación del año parece venir con un acertijo que hay que descifrar para poder descubrir y disfrutar de lo mejor de esa época. Las granjas y los pueblos adyacentes a las ciudades están tan llenos de vivencias e historias que añoré tanto poder compartir todo eso con mis padres y hermanos en mi tierra natal. ¡Qué recuerdos tan lindos sinceramente!


Ahora tú, apreciado lector, es tu turno, cuéntanos alguna anécdota o experiencia de lo que te tocó vivir durante tus primeros días o meses por aquí. ¡Anímate! Nos agradará leerte.

Comparte este artículo 😉