“El mayor aprendizaje que me llevo es reconocer el poder de la conexión entre mujeres y cómo cada una de nuestras experiencias y conocimientos contribuye a construir una comunidad más consciente, fuerte y saludable”, nos compartió Melissa Sampedro en una reciente conversación, luego de su participación como panelista en el XII Simposio de la organización Somos Mujeres Latinas, celebrado el pasado 16 de mayo en la ciudad de Seattle. De esa experiencia, destacó lo mucho que valora estos espacios donde el conocimiento, la educación y las experiencias compartidas se convierten “en herramientas para fortalecer el bienestar colectivo”.
Semanas previas a su presentación, habíamos conocido a esta mujer franca y dinámica, apasionada, entre tantas cosas, por la buena cocina y la fotografía. Quien entonces nos confirmó ser la educadora a cargo del programa Somos Salud, creado en conjunto con esta misma organización —y que se llevará a cabo desde este mes de julio hasta febrero de 2027—, lo cual nos motivó a conocerla más a fondo para esta entrevista.
Sampedro nos narra, en sus propias palabras, su camino hacia la nutrición naturopática, su visión de la alimentación consciente y algunos de sus rincones favoritos del Pacífico Noroeste.
“Mi decisión de convertirme en nutricionista naturópata surgió a partir de una experiencia laboral desafiante que, con el tiempo, se transformó en una valiosa oportunidad de crecimiento”, comentó sobre sus inicios. “A partir de esa experiencia comprendí con mayor claridad que mi verdadera misión es guiar y educar a las personas a nutrirse de manera integral, para que puedan vivir con más energía, claridad mental y un estado de salud que les permita vivir a su máximo potencial”.
Como cocinera especializada en retiros de salud, asegura que su propósito ha sido nutrir a las personas a través de una alimentación consciente porque está convencida de que “una nutrición adecuada permite alinear el cuerpo, la mente y las intenciones de cada persona”.
Melissa, me comentaste y pude comprobar en tus portafolios profesionales que, además, eres fotógrafa, viajera y atleta. Te escucho expresarte con tanta energía, creatividad y curiosidad en varias disciplinas: ¿cómo llegas a mezclar y convivir con todo ello hoy en día para, de alguna manera, sentirte plena con lo que haces?
A veces puede sentirse abrumador intentar encontrar el tiempo para hacer todo aquello que disfruto, pero he aprendido a enfocarme en una cosa a la vez y reconocer lo que cada etapa de la vida necesita de mí.
Valoro profundamente cada experiencia, cada disciplina y cada aprendizaje que me han acompañado en el camino. Cada una ha dejado una huella especial, recuerdos valiosos y nuevas perspectivas que forman parte de quien soy hoy; nunca las tomo por sentado.
También reconozco que muchas de estas oportunidades han sido posibles gracias al apoyo y acompañamiento de mi familia. Compartir estos procesos, aprendizajes y momentos con ellos hace que cada experiencia sea aún más significativa y gratificante.
Observándote en estos momentos, ¿cuál dirías es tu visión profesional? Y ¿qué es algo que te intriga y a la vez te desafia experimentar con todo ello?
Mi visión como nutricionista con enfoque naturopático es acompañar a las personas desde una mirada más integral de la salud, entendiendo que la alimentación no solo se relaciona con lo que consumimos, sino también con nuestra energía, emociones, estilo de vida y conexión con nuestro entorno. Busco la integración tanto de la medicina ayurvédica como la medicina tradicional china y así poder ofrecer un enfoque más profundo e integral de la salud.
A través de esta integración, deseo seguir creando espacios donde la nutrición sea una herramienta de transformación, promoviendo una relación más consciente con los alimentos y un camino hacia una salud sostenible, respetando la individualidad de cada persona.
¿Cómo surge la idea de convertirte en la educadora del taller Somos Salud?
La vida tiene una manera especial de conectar personas, experiencias y oportunidades en el momento indicado. Después de varios años sin verla, tuve la oportunidad de reencontrarme con Tania Hino, nuestra fundadora, y en medio de una conversación sobre mi trayectoria profesional como nutricionista naturópata surgió una nueva posibilidad: formar parte de un proyecto con un propósito alineado a mi vocación.
En ese momento, el equipo de la organización estaba buscando una coordinadora para el programa, y fue esta conexión la que marcó el inicio de una etapa que veo llena de aprendizaje, colaboración y compromiso con la salud y el bienestar de nuestra comunidad.
¿Qué te emociona y qué te desafía más al llevar a cabo este programa de nutrición?
Lo que más me motiva es tener la oportunidad de acompañar a mujeres en sus procesos de cambio, brindándoles herramientas y conocimiento para construir una relación más saludable con la alimentación.
Los desafíos son parte esencial de este propósito y me impulsan a seguir creciendo. Uno de los mayores retos de este proyecto es transformar la idea de que la nutrición se basa únicamente en restricciones o dietas, y fomentar una nueva perspectiva: nutrir nuestro cuerpo con intención, educación y hábitos sostenibles para una vida saludable a largo plazo.
¿Qué te gustaría que las participantes se llevaran de esta experiencia (y quizá más allá de la nutrición)?
Uno de los mensajes principales que buscamos transmitir es que una alimentación saludable comienza mucho antes de llegar a la cocina: inicia con las decisiones que tomamos al momento de realizar nuestras compras semanales.
Como nutricionista y guía para las participantes, mi objetivo es demostrar que es posible crear comidas nutritivas, variadas y equilibradas adaptándonos a diferentes necesidades y presupuestos. La alimentación saludable no se trata de complicar, sino de aprender a elegir, planificar y cocinar con creatividad y versatilidad.
Estamos en la temporada de Verano, ¿cuáles son 3 lugares que aspiras disfrutar en el PNW durante estas fechas?
Disfruto mucho de esos pequeños momentos que me ayudan a reconectarme conmigo misma. Por lo que me encanta nadar en aguas abiertas y experimentar esa sensación de libertad que brindan los lagos.
Disfruto especialmente los momentos en la costa de Oregon junto a nuestros niños, Sachi & Linguini, creando recuerdos en familia y disfrutando de la belleza del entorno.
También tengo una gran admiración por los mercados locales (farmers’ markets). Los visito durante todo el año, pero en primavera y verano se transforman en un verdadero espectáculo: llenos de colores, frutas, vegetales frescos y una energía especial. Es hermoso ver cómo la comunidad se reúne, cómo las personas llegan con más sonrisas y cómo la vida parece sentirse un poco más ligera.
